El Dirigente de la comunidad ofició el acto con una lectura basada en el libro de los Hechos: «Y entrados, subieron al aposento alto, donde moraban… Todos estos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos.» (Hechos 1:13-14)
Este pasaje capturó con fuerza el ambiente que se vivía en la comunidad: unidos en espíritu, en oración y en gratitud. La celebración fue una expresión viva de esa unidad, de un pueblo que confía, ora y camina junto bajo la guía del Espíritu Santo.
Durante el Servicio Divino también predicó el Pastor, quien ofreció una reflexión sobre la importancia de la unidad mientras se espera la venida del Espíritu Santo. Destacó que en esta espera es necesario mantener vivo un fuego interior hecho de esperanza y perseverancia. Así como la pareja alimentó su amor durante 40 años, también la comunidad está llamada a renovar constantemente ese fuego: con fe, con entrega y con amor, para poder sostenerse a lo largo del tiempo y crecer juntos en el camino de Dios.
Al finalizar el Servicio Divino, la pareja se acercó al altar. Fue un instante cargado de emoción, en el que el Dirigente les dedicó palabras muy personales, reconociendo su entrega, su fidelidad y su papel ejemplar dentro de la comunidad de Denia.
Como mensaje especial, les compartió un versículo del Salmo 81: 2: «Cantad con gozo a Dios, fortaleza nuestra.» A partir de esta palabra, se les animó a continuar alabando a Dios a través de su testimonio de vida, “y si hace falta, también con palabras”. Una invitación a seguir siendo fuente de inspiración para quienes los rodean.
Tras el Servicio Divino, la pareja ofreció a los asistentes un sencillo pero afectuoso ágape. Fue una ocasión para compartir, brindar y seguir celebrando un amor que ha perdurado durante cuatro décadas, fortalecido por la fe.