Todo empezó el día anterior, cuando los niños se reunieron con los maestros para conocer las tareas asignadas.
Llegó el domingo y todos en sus puestos. Desde muy temprano se comenzaron a oír las risas de los niños, que esperaban con ansias saludar a todas las almas que cruzaran la puerta de la comunidad. Dando la bienvenida se encontraban tres niños saludando y repartiendo los himnarios, mientras una de las niñas, con ayuda de un hermano de la juventud, colgaba los números de los cánticos.
Los niños más mayores participaron junto a los siervos, en preparar la Santa Cena y el altar, atentos a todos los detalles.
Este día visitó la comunidad el Anciano de Distrito quien utilizó el texto: «Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios. Y los presos los oían» (Hechos 16: 25).
En una ocasión, el Apóstol Pablo se encuentra con su compañero Silas en una ciudad que se llama Filipos. Con entusiasmo, ambos cuentan a la gente en esta ciudad sobre Jesucristo. Por ello fueron encarcelados y azotados, pero igualmente entonan cánticos de alabanza a Dios. Los presos no se lo creían.
Entonces hubo un terremoto, se abrieron las puertas, las cadenas se cayeron, pero todos se quedaron impesionados, también el carcelero.
Después, se pudo disfrutar de la participación de los pequeños. Delante del altar se encontraba una caja de gran tamaño con un lazo en la tapa, lo cual la hacía aún más interesante para los niños. El Anciano poco a poco fue llamando a cada niño para que pueda encontrar en la caja un objeto.
Cada uno de estos objetos representaba un motivo de agradecimiento a Dios.
De manera muy práctica, y con un lenguaje cercano, la comunidad pudo dar curso al mensaje tan hermoso de agradecimiento.
Objeto Agradecemos
Una imagen de nuestra comunidad por estar en la comunidad
Álbum con fotos de la familia por tener una familia
Cuaderno por tener medios para aprender
Una imagen de la tierra porque tenemos un lugar para vivir
Envase de comprimidos por tener quien nos cure
Cojín de sofá porque tenemos un hogar
Peluche porque tenemos amigos
Libro de la escuela dominical explica que Dios nos ama
Chuches siempre tenemos algo para comer
Un gran punto de interrogación ¿Por qué más podemos agradecer?
Con la aportación del coro, que dirigió un niño, y una canción, los niños fueron la alegría de la comunidad
El dirigente de la comunidad destacó el adorno floral que prepararon los niños: tenían unas manos orando, algo que deben hacer siempre.
Dando cierre a este Servicio Divino tan especial, los niños saludaron a la comunidad delante del altar, demostrando alegría y espontaneidad. Poniendo en manifiesto que no necesitamos grandes explicaciones cuando la palabra es escuchada con nuestra «firme fe infantil».